Fiebre escarlatina cuidados y prevenciones.

¡¡Atención mamás!! Recibe el nombre de infección, contagio e incluso enfermedad. ¿Ya sabéis de lo que hablo?, ¡correcto!, en el artículo de hoy, ahondaremos de lo lindo en la afección corporal denominada escarlatina o fiebre escarlatina.

Asimismo, profundizaremos en todas aquellas preguntas que harán más fácil entender todo lo que rodea a la enfermedad de la fiebre escarlatina, es decir, cuestiones tales como, ¿que es la escarlatina enfermedad?, ¿cuáles son sus síntomas de escarlatina emergentes?, ¿cómo se debe desarrollar el tratamiento de la fiebre escarlata?, ¿qué complicaciones se pueden producir? y demás asuntos de relevante importancia en lo referente a la materia de la escarlatina.

¿Qué es la fiebre escarlatina?

Como hemos comentado anteriormente, la fiebre escarlata es un padecimiento de carácter contagioso, originado por un patógeno bacteriano calificado como Estreptococo Pyogenes del Grupo A, el cual, afecta de manera generalizada a los más pequeños de la casa, es decir, a todos aquellos niños de edades comprendidas entre los 2 y los 15 años, no obstante, y de manera menos rigurosa puede perjudicar a los que ya tenemos una cuantas primaveras a la espalda.

No obstante y debido a los constantes avances en materia antibiótica, el proceso paliativo de la fiebre escarlata puede favorecer una recuperación más factible que en antaño, donde está enfermedad podía llegar a producir una tasa de mortalidad bastante elevada.

fiebre escarlata

Ya tenemos una idea básica de lo q es la escarlatina, ahora bien, empecemos por el principio; ¿Estreptococo pyogenes del grupo A?, si señorita, su nombre ya lo dice todo, ¡¡no suena excesivamente amigable!! ¿Verdad?…Así pues, vallamos al grano en cuestión; Este patógeno de naturaleza contagiosa (no me cansaré de repetir esta palabra) es una de la bacterias de afección humana más significativas de nuestro tiempo.

Así pues… ¿Qué tenemos que tener en cuenta del Estreptococo Pyogenes?

  1. Se desarrolla en cadenas celulares de entre 4 y 10 secciones.
  2. La incubación en el individuo se realiza a los dos o tres días de estar expuesto a ella.
  3. Su contagio se manifiesta por vía respiratoria o por el contacto directo con la piel (heridas, llagas, varicela…)
  4. Dicho contagio se produce de manera generalizada por una especie de “gotitas” arrojadas a la hora de estornudar o toser.
  5. Además de la escarlatina, puede provocar otras enfermedades como la faringitis, la pioderma, la fascitis, la Glomerulonefritis, la celulitis, la mastitis o la fiebre reumática entre otras.
  6. Se consigue paliar a través de la ingesta de antibióticos (principalmente penicilina) recetados por el médico.

¡¡Continuamos!! Una vez expuesto el patógeno en cuestión, podemos vislumbrar todas aquellas cuestiones que vacilan alrededor de la fiebre escarlatina, así pues, seguro que te estarás preguntado cuales son los síntomas, el proceso de infección, cual es el diagnóstico a seguir, como cuidarnos ante esta enfermedad y… demás cuestiones que te pueden afectar tanto a ti como a tu pequeño querubín.

¿Cuáles son los síntomas de la fiebre escarlata?

Básicamente, hay que tener en cuenta que el principal síntoma referente a la fiebre escarlata, hace alusión, a la presentación de una especie de sarpullido de tonalidad escarlata (rojiza) que se inicia en el cara, y va descendiendo diligentemente a través del cuello y el resto de la dermis del cuerpo, pudiendo provocar una posterior descamación de la piel a la semana (aprox) de la aparición del eczema en cuestión.

La erupción es bastante evidente a la hora de manifestarse (ver imágenes de escarlatina), no obstante, se pueden apreciar otros síntomas más comunes en muchas otras enfermedades, como puede ser; Una elevada temperatura corporal (fiebre superior en muchos casos a los 38ºC), un constante y perseverante dolor abdominal que trae como consecuencia sucesivas náuseas y vómitos, una coloración blanquecina sobre la lengua y un más que posible enrojecimiento, inflamación y recubrimiento membranoso de las amígdalas.

Resumiendo…Síntomas de la escarlatina

  1. Fiebre muy elevada (> 38ºC).
  2. Escalofríos.
  3. Nauseas.
  4. Vómitos.
  5. Dolor muscular y abdominal.
  6. Molestias en la garganta y la cabeza (inapetencia).
  7. Inflamación de la lengua (lengua de frambuesa).
  8. Sarpullido de tonalidad rojiza (escarlata).

Así pues y descartando la certeza del aparente sarpullido, es de vital importancia, que consultes a tu médico ante cualquiera de los indicios representados, y navegues por la red buscando síntomas escarlatina niños fotos para una mejor diferenciación del síntoma emergente.

Ahora bien, ¿Cómo se distribuye y manifiesta la escarlatina por el cuerpo?

Si habéis leído el artículo desde un principio, ya sabéis que a partir de la semana de contagio empieza a descamarse la piel, pero, ¿qué pasa en los días previos?

Durante los primeros días (1 – 2) de contagio, empiezan a florecer los síntomas comentados anteriormente como la fiebre elevada, inapetencia, los vómitos, las náuseas y el constante dolor de cabeza, abdominal y de garganta (amígdalas)

En los días (3 – 4 – 5) sucesivos empiezan a brotar los síntomas más apreciables y visibles en una primera toma de contacto, es decir, aparece el denominador común del sarpullido de tonalidad rojiza (cara, axilas, espalda, muslos, articulaciones…) y entra en acción, la coloración blanquecina y violeta de la lengua, un órgano que verás como se inflama con el paso de las días.

Al sexto (6) y séptimo (7) día (previa descamación de la piel) el niño empezará a encontrarse mejor, debido a la ingesta de los antibióticos recetados por el médico, así pues, la fiebre menguará, e irán desapareciendo las náuseas, los vómitos y el malestar general del pequeño.

Ya sabemos qué es la escarlatina y la fiebre escarlatina, qué virus escarlatina la genera y cuales son los síntomas más comunes de su exteriorización, ahora bien, ¿cómo debe ser tratada la fiebre escarlata?, fácil, con fundamento y para toda la familia…

Así pues, lo primero de todo, es acudir al médico que te va a tratar de la infección, el cual, te transmitirá todos aquellos objetivos que tendrás conseguir, es decir, antibióticos (penicilina) a las horas programadas, descanso permanente (procura dormir bastantes horas), hidratación continua (bebe mucha agua), tomas de temperatura corporal (procura que no suba de 38ºC) y para el sarpullido en cuestión, cremas relajantes que alivien el escozor, eso sí, no te olvides de evitar en la medida de lo posible, el contacto con el paciente (puedes usar guantes)

escarlatina fiebre

Crees que los has realizado todo correctamente, ¡¡no lo dudo!!, no obstante, siempre pueden aparecer complicaciones que en mayor o menor medida pueden afectar al desarrollo de tu pequeño; Así pues, si observas que el niño no mejora sus capacidades a lo largo de los días mencionados anteriormente, será necesario volver a presentarte en el médico para que el especialista en cuestión, valore si tu hijo puede haber sufrido alguna afección, consecuencia de no haberse curado correctamente la escarlatina…pero, ¿de qué enfermedades estamos hablando?… el médico te realizará todas las pruebas necesarias para constatar el problema, asimismo, las complicaciones que se pueden generar tienen nombres y apellidos; La fiebre reumática, la meningitis, la Glomerulonefritis o la neumonía entre otras.


Hagamos un breve resumen de cada una de ellas…

La fiebre reumática: Enfermedad estreptocócica que puede afectar al corazón, el cerebro, las articulaciones y a la piel, pudiendo provocar a más inri, la aparición de la artritis.

La meningitis: Como bien dice su nombre, esta enfermedad se origina debido a la inflamación de las meninges, que como resultado, puede afligir graves problemas en el cerebro.

La glomerulonefritis: Este tipo de enfermedad está claramente asociada a una inflamación o hinchazón de los riñones, los cuales, no pueden depurar de manera adecuada los deshechos, afectando al sistema circulatorio y provocando un fallo renal en el paciente.

La neumonía: La enfermedad de la neumonía está vinculada al aparato respiratorio, es decir, afecta mayormente al área formada por los bronquios y los pulmones; Además, al ser una afección bastante comprometida, es de suma necesidad, concretar un tratamiento paliativo que consiga que no se desarrollen problemas mayores en un futuro.

Vale, todos los indicios van encaminados a que tu niño tenga la escarlatina, ¡¡ya no hay remedio!!Así pues, es ahora, cuando empiezan a rondar las cuestiones pertinentes al tratamiento, cuidado y demás necesidades a tener en cuenta en base a la afección de la fiebre escarlatina.


El médico y los antibióticos; “Nuestros mejores aliados”.

 

El doctor, médico, especialista…que nos vaya a tratar, es el que con total seguridad constatará el inicio, nudo y desenlace de esta enfermedad tan contagiosa; Así pues, nuestro fiel amigo, tendrá la necesidad y potestad de realizarnos un frotis (ensayo estreptococos pyogenes del grupo A) por el cual, podrá evaluar el nivel de infección y la patología que nuestro pequeño está sufriendo, para con ello, dictaminar los recursos y obligaciones a utilizar para la rápida mejoría del paciente.

Una vez que el médico en cuestión, haya clarificado la enfermedad de la fiebre escarlata, te recetará una serie de antibióticos (penicilina, cefalosporina o roxitromicina) que mejorarán con el paso de los días los síntomas que se han presentado anteriormente en el cuerpo del niño.

Ahora bien, el médico no estará siempre pendiente de nosotros, nuestro hijo volverá a casa para seguir con el tratamiento, por lo tanto, vosotros, como buenos padres que sois, tendréis que llevar a cabo un proceso correctamente regulado, es decir, abarcáis toda la necesidad de tomar la temperatura corporal del pequeño, mantenerlo hidratado constantemente y por supuesto, llevar a cabo el proceso antibiótico que necesita el niño a las horas estipuladas;

No obstante, tenéis que tener en cuenta que la fiebre escarlata puede llegar a afectaros a vosotros mismos o a la gente que os rodea, así pues, deberéis mantener una “distancia de seguridad”, a través del uso de guantes en ciertos momentos, evitar utilizar utensilios o juguetes que haya usado previamente el pequeño, o mismamente, protegeros ante el contacto directo con el niño de la casa (estornudos, tos, heridas…)

El tratamiento a seguir está bastante claro, no obstante, tienes que llevar un control exhaustivo de ello; Así pues, lo principal y más importante es ingerir de manera controlada y tal como te ha prescrito el médico una serie de antibióticos (penicilina, cefalosporinas…) a unas horas previamente estipuladas; Además, es de vital importancia que mantengas un constante descanso (aunque no sea durmiendo), una más que copiosa hidratación (preferiblemente agua) y una más que necesaria protección respiratoria cuando estas con el niño o adulto afectado por la escarlatina.

Gracias a la incesante hidratación conseguirá eliminar o reducir la mucosidad o las flemas que seguramente se generen.

Así pues…Sigue estas recomendaciones para un perfecto cuidado de la persona infectada.

  1. Antibiótico a las horas estipuladas.
  2. Descansar durante bastantes horas al día.
  3. Hidratación constante de la persona perjudicada.
  4. Evitar el contacto respiratorio con la persona afectada.

¡¡Cuidado!! La fiebre escarlatina es contagiosa

Como hemos comentado varias veces, la fiebre escarlata es muy contagiosa, así pues, ya sea por inoculación respiratoria o a través del contacto con llagas, magulladuras o heridas, las famosas gotitas de la escarlatina pueden contagiar sin ton ni son.

Así pues…como prevenir que tu hijo te contagie la fiebre escarlatina

  • No uses los mismos menesteres o utensilios que tu hijo.
  • Lávate de manera constante las manos y el rostro para evitar un posible contagio.
  • Intenta que no te toque un posible estornudo de tu hijo (Procura que se tape la boca).
  • Evita compartir cualquier tipo de alimento con el niño afectado.

Ahora bien…Tenemos que tener en cuenta, que si la receta curativa (tratamiento antibiótico) no se ha desarrollado de una forma justa y adecuada, puede llegar el supuesto de que surjan complicaciones que deriven en enfermedades relativamente graves, si no son tratadas con la pertinente urgencia.

Nuestro hijo, el colegio y la fiebre escarlatina…3 conceptos afines entre sí.

Estas tres palabras están totalmente vinculadas entre sí, es decir, la escuela, es principalmente el lugar donde tu hijo seguramente coja la escarlatina, puesto que al estar rodeado de otros niños, las posibilidades de afección se incrementan notablemente. La fiebre escarlata es una infección tremendamente contagiosa, así pues, si se consigue detectar de manera rápida, es de vital importancia que tu hijo abandone las clases durante aproximadamente 48 horas, para con ello, realizar el tratamiento adecuado y que el germen de esta enfermedad no se inocule en el resto de compañeros de aula.

Como referencia médica, hay que dejar constancia de que la fiebre escarlata se puede coger especialmente en el colegio, guardería, escuela o agrupación de niños en las que los estornudos, las babitas, la tos o la saliva entran más en juego, provocando una mayor epidemia vírica.

Debido a estos factores, todos aquellos profesores, maestros o personal al cargo de los más pequeños, deben dejar constancia inmediata de unos posible síntomas de la escarlatina, así pues, y con la mayor brevedad posible, el pequeño deberá dejar el colegio durante al menos 2 días, que serán los necesarios para que el antibiótico de sus frutos.

Tras toda esta información, también habría necesidad de saber diferencia la escarlatina o fiebre escarlata de otras enfermedades de carácter similar; Así pues, tanto la rubeola, el sarampión, la varicela o la extinta viruela ofrecen unos procesos sintomatológicos muy parecidos entre sí.

Así pues, cuando el pequeño regrese al hogar, además de descansar y dormir las horas necesarias, tiene que, con la ayuda de los padres ingerir los antibióticos a las horas prescritas por el médico, beber muchos líquidos (preferentemente agua), ponerse el termómetros varias veces al día para controlar la fiebre escarlatina, constatando las subidas o bajadas de la fiebre y por supuesto, estar pendiente de cualquier anomalía que pueda originarse.

Vosotros, papás, deberéis tener sumo cuidado de que la afección que tiene vuestro hijo, no se desarrolle en vuestra contra, sobre todo, en las mujeres embarazadas, cuyo patógeno es muy peligroso para el progreso y desarrollo del feto.

Al igual que con la escarlatina, y como hemos comentado anteriormente, el cuerpo humano es un gran receptor de enfermedades que se le parecen tanto en los síntomas como en las consecuencias generadas; Así pues, tenemos que tener en cuenta varias afecciones muy similares entre sí que pueden llevar a la equivocación.

En primer lugar hablemos de la viruela; Una enfermedad ya consumida en el olvido, puesto que fue erradicada hace ya bastantes años; No obstante, a esta enfermedad se le atribuían unas ronchas o pústulas de aparente gravedad alrededor de la piel (superior a otras enfermedades). La viruela, era transmitida por el virus denominado variola, y se podía eliminar a través de la vacunación que en antaño era inexistente, y por lo tanto, producía una más que eminente tasa de mortalidad.


Ahora bien…de las demás enfermedades parecidas y en vigencia, debemos prestar toda la atención posible.

1 – La rubeola:

Esta enfermedad se caracteriza por ser muy nociva y perniciosa para las mujeres en periodo gestacional, así pues, debemos tener en cuenta la apariencia de tonalidad rosa que presenta la urticaria dérmica que se desarrolla a lo largo del cuerpo.

Su periodo de desenvolvimiento oscila entre los 13 y 21 días aproximadamente y se puede asistir a través del proceso de vacunación.

2 – La varicela:

La varicela (virus zóster) está caracterizada por ser una enfermedad de índole contagiosa, que presenta una erupción o sarpullido rojo, que en algunos casos se puede desarrollar en ampollas o costras de seria gravedad si no se trata adecuadamente.

A diferencia de la escarlatina, el aumento de la temperatura febril es menor que en la fiebre escarlata, es decir, inferior a los 38ºC.

Esta enfermedad puede ser tratada a partir de antibióticos como la penicilina, y su franja de incubación suele ser próxima a los 15 días.

3 – Sarampión:

Enfermedad exantemática de disposición paramixoviridae que presenta una coloración más intensa que en el sarpullido que se desarrolla en la piel del afectado por la fiebre escarlata.

Por norma general, afecta a personas entre los primeros meses de nacimiento, hasta alrededor de los 6 años de edad.

Su temporalidad de incubación ronda los 10 días y puede paliarse mediante la vacunación, o a través de la ingesta de medicamentos antiinflamatorios y de prevención recetados por el especialista.


fiebre escarlatina

Recordemos un poco, todo lo que necesitamos saber para hacer frente a la fiebre escarlata…

  1. La fiebre escarlatina; infección contagiosa cuyo origen es el estreptococo Pyogenes del grupo A.
  2. Síntomas emergentes; Dolor de cabeza, fiebre, malestar de estómago, desazón muscular, vómitos, náuseas, inflamación de la lengua (lengua de frambuesa), incomodidad en las amígdalas y sobre todo, una erupción o sarpullido de color rojo en la mayor parte de la superficie corporal.
  3. Visita al médico; Análisis concluyente de la enfermedad, tratamiento en base a los antibióticos (mínimo 10 días) recetados por el especialista, hidratación, ausencia escolar (48h) y mucho descanso.
  4. Durante el proceso curativo, los papás, además de cuidar las necesidades de su hijo, también les corresponde atender a no ser contagiados por el patógeno de la escarlatina.
  5. Con el paso de los días, tu hijo deberá empezar a sentirse mejor, puesto que los síntomas de la fiebre escarlata empiezan a desaparecer, iniciando con ello, un proceso de descamación de la piel.
  6. Si a las dos o tres semanas de empezar le tratamiento, tu hijo no ha mejorado, deberás volver al médico, a que se le realice un nuevo análisis que dictamine el motivo de la lenta recuperación del paciente, este hecho, puede constatar que se generen otras enfermedades como la fiebre reumática, la meningitis o la neumonía.

En definitiva; mamá y Papá, no os preocupéis en demasía, la fiebre escarlata es una enfermedad que muchos años atrás producía un fallecimiento rápido, debido a la falta de medicamentos y a la menor sabiduría de la materia, no obstante, a fecha de hoy, esta enfermedad es totalmente recuperable, es decir, siguiendo el tratamiento médico recetado por el especialista, la recuperación puede ser rápida y bastante menos aguda de lo que era en antaño.

Intenta prevenir la presentación de la fiebre escarlatina, para no tener que pasar estos malos momentos al lado de tu hijo, no obstante, si no lo consigues, y el patógeno hace su aparición, sigue los pasos recomendados anteriormente, para con ello, intentar paliar las posibles consecuencias negativas que se pueden llegar a generar.

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